InicioClasificadosLa noche en que el BCB liberó al moustro del 3%

La noche en que el BCB liberó al moustro del 3%

Por Gonzalo Chavez

Cuentan los viejos economistas que, cuando La Paz duerme y los mercados bostezan, existe un castillo donde habitan criaturas que solo aparecen de madrugada. Anoche, exactamente cuando los opinadores ya estaban en pijama, las puertas del Banco Central se abrieron y escapó un nuevo ser mitológico: la Reserva Monetaria Restringida. Un animal extraño, tímido de día y muy activo de noche, que tiene una dieta curiosísima: se alimenta de bolivianos.

La criatura recorrió silenciosamente los bancos y les mordió el 3% de ciertos depósitos. No se los robó; simplemente los encerró durante 180 días en una bóveda helada del Banco Central, sin pagar un centavo por el hospedaje.  Los banqueros la miraban con cara de película de terror; los economistas sacaban calculadoras como si fueran crucifijos.

El hechicero del castillo explicó que el monstruo era bueno: había demasiados bolivianos corriendo detrás de pocos dólares y eso podía despertar al Dragón de la Inflación. Por eso también anunció que dejaría de comprar dólares por un tiempo, porque dice tener un pequeño cofre con más de 1.000 millones de dólares líquidos para enfrentar cualquier sobresalto. 

¿Y el misterio? Que nadie sabe exactamente cuán grande es el monstruo. Sabemos que come 3% y duerme 180 días, pero no cuánto dinero absorberá ni cuánto enfriará la economía. Y en los bancos centrales, como en los castillos embrujados, cuando aparecen criaturas nuevas y faltan explicaciones, los fantasmas favoritos del mercado siempre llegan primero: los rumores.

Y todas estas criaturas obedecen a un mismo hechizo que el BCB ha repetido recientemente, invocando a Milton Friedman: “la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario”.

La receta, entonces, es enfriar la cantidad de dinero: emitir bonos con tasas más atractivas, endurecer el encaje y ahora soltar estas nuevas criaturas monetarias para absorber liquidez. La inflación probablemente bajará; el problema es que la aspiradora monetaria no distingue entre inflación y actividad económica.

Y si la economía ya enfrenta una contracción proyectada del 3,6%, apretar demasiado puede matar al dragón inflacionario… pero también dejar medio castillo en terapia intensiva. Es decir, la recesión puede profundizarse y eso significa gente Parada, tierra sin trabajar y máquinas, descansando contra su voluntad.

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