La falta de diésel en los surtidores comienza a afectar actividades esenciales y en la rutina del país: la producción agrícola avanza con retrasos, el transporte reduce sus operaciones, el recojo de basura reorganiza sus recorridos y las empresas de encomiendas e interdepartamentales enfrentan demoras porque gran parte de sus unidades permanece haciendo fila para cargar combustible.
El escenario asoma después de 53 días de bloqueos que paralizaron diferentes esferas del aparato productivo y, aunque las carreteras fueron habilitadas, las filas en surtidores continúan y sectores productivos y de transporte sostienen que el abastecimiento todavía no recupera la normalidad, lo que prolonga las pérdidas y dificulta retomar el ritmo habitual de trabajo.
En el norte de Santa Cruz, el agro es uno de los sectores más golpeados, donde la zafra cañera y la siembra de soya acumulan más de una semana de retraso por la falta de combustible, según denunció el dirigente Eliazer Arellano, quien aseguró que el problema arrastra consecuencias desde antes de los bloqueos.
”Preocupante y triste para nosotros el sector productivo, hemos sido perjudicados más de 50 días, recién estábamos terminando la cosecha de soya, no había diésel. Nos llega diésel una vez a la semana. Es triste, y ahora que estamos empezando nuestra cosecha de caña, la siembra de soya y no tenemos diésel”, expresó Arellano.
Mientras el campo intenta sostener la producción, el transporte urbano también opera a media capacidad, de acuerdo con el dirigente Mario Guerrero, quien informó que la falta de diésel obliga a reducir la cantidad de vehículos en circulación. “Estamos nomás prestando servicios con un 50%, porque, lamentablemente, sigue la escasez del diésel”, declaró.
La situación también golpea al transporte pesado, un sector que esperaba recuperar el movimiento de carga tras el conflicto en las carreteras; sin embargo, los camiones pasaron de estar detenidos por los bloqueos a permanecer inmovilizados en los surtidores a la espera de combustible.
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