sábado, enero 3, 2026
spot_img
InicioOPINION¿Adiós a la identidad cultural de Bolivia?

¿Adiós a la identidad cultural de Bolivia?

Por Flor

El anuncio de la supresión del Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización por parte del recién posesionado presidente Rodrigo Paz, a solo horas de asumir el mandato, resuena como una nota discordante en el tambor de la identidad nacional. Este movimiento inicial genera un profundo escepticismo, especialmente cuando se recuerda la estrecha y calculada cercanía que el ahora mandatario cultivó con el sector cultural durante su campaña. Su imagen, enfundado en el traje de moreno en el «Carnaval de Oruro, Capital del Folklore de Bolivia» , y el despliegue de su experiencia de más de 20 años en fraternidades folklóricas, parecen ahora meras herramientas de marketing político, despojadas de un compromiso real con la institucionalidad cultural del país.
La maniobra de Paz no solo implica un recorte burocrático, sino que parece ser una traición directa al amplio espectro de sectores que confiaron en su discurso.

Asociaciones de folkloristas, artesanos, gremialistas y las propias fraternidades que lo vieron bailar, fueron movilizados por la promesa implícita de que su identidad y sus luchas serían visibilizadas y protegidas desde el más alto nivel. Utilizar la identidad y la idiosincrasia de una nación tan rica culturalmente para recolectar votos y luego desmantelar el organismo que la representa es, en esencia, un acto de oportunismo político que subestima la inteligencia y el sentir de la población.

La preocupación se agrava con el rumor que circula en los pasillos del poder: la cultura será relegada a un posible simple Viceministerio y, lo que es más alarmante, será fusionada con intereses meramente comerciales de los sectores «hoteleros y gastronómicos». Esta visión miope reduce la vasta complejidad de la cultura a una simple mercancía o atractivo turístico. La cultura boliviana, con sus danzas, sus lenguas, sus cosmovisiones y sus rituales, es mucho más que «plata o dinero de ingreso»; es la memoria histórica, la lucha contra el colonialismo y el crisol donde se forja la identidad única de bolivianas y bolivianos en su diversidad.

El Ministerio suprimido tenía en su nombre, además de «Culturas», los pilares fundamentales de la agenda social contemporánea: Descolonización y Despatriarcalización. Al eliminar esta estructura, el gobierno de Paz no solo atenta contra el fomento cultural, sino que también parece poner en pausa la batalla ideológica contra los lastres históricos que buscan la equidad social. La lucha contra las estructuras de poder colonial y patriarcal es un pilar de la identidad boliviana moderna que clama por ser institucionalizado, no disuelto.

La historia reciente sirve como un severo recordatorio. El texto menciona con acierto el precedente del gobierno de Jeanine Áñez, que tomó una decisión similar. La respuesta popular fue una masiva y contundente manifestación en las calles, donde millones de personas, a través del baile y el reclamo, demostraron que la cultura no es un apéndice del Estado, sino su alma pulsante. El presidente Paz se arriesga a tropezar con la misma piedra, enfrentándose a un escenario de protesta que no solo será por el ministerio, sino por el desconocimiento de la voluntad popular expresada a través de las manifestaciones culturales.

La cultura es el alma misma del ser humano, y Bolivia, con su Pachamama, sus carnavales, sus tejidos, y sus más de 30 naciones originarias, es una potencia cultural a nivel mundial. Su valor no debe medirse desde la frialdad de los ingresos por turismo, sino desde la profundidad de la identidad que proyecta. Un líder que ha bebido de esta fuente folklórica debería ser el primero en comprender que reducir la cultura es achicar la nación misma, debilitando su representación y su voz en el concierto global.

El presidente Rodrigo Paz tiene aún la oportunidad de repensar este anuncio y demostrar que su cercanía con los folkloristas y su performance de campaña fueron genuinos y no un simple cálculo electoral. La institucionalidad de la cultura, la descolonización y la despatriarcalización no deben ser moneda de cambio o el primer sacrificio en un ajuste fiscal. Esperamos que la voz de la identidad boliviana, que él mismo personificó, resuene en su despacho antes de que la decisión final se consolide, evitando así una fractura innecesaria con el corazón cultural de Bolivia.

Atte Flor

ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -spot_img

MÁS VISTOS

COMENTARIOS RECIENTES