El presidente Rodrigo Paz Pereira, asumió este 8 de noviembre el mando de Bolivia con un discurso marcado por la defensa de la democracia, la reconstrucción económica, la apertura internacional y la transformación profunda del Estado. Afirmó que el país ingresa en “un tiempo de libertad y responsabilidad”, basado en la verdad, la unidad y el respeto a la ley.
Durante su intervención, el mandatario denunció la situación en la que recibe el país: economía devastada, déficit fiscal superior a 10.000 millones de dólares, empresas públicas convertidas en botines políticos, corrupción institucionalizada, burocracia paralizante, crisis energética y una deuda conjunta que supera los 40.000 millones de dólares.
Señaló que “la traición se paga en Bolivia” y que su administración defenderá a los más humildes.
El mandatario remarcó que la victoria electoral del pueblo fue un acto pacífico que derrotó la opresión y el abuso mediante el voto. Agradeció al Tribunal Supremo Electoral, a las misiones de observación y a laciudadanía por garantizar comicios exitosos y transparentes. Aseguró que Bolivia vuelve al mundo y que su gobierno promoverá una política exterior soberana, práctica y sin ataduras ideológicas.
En materia económica anunció medidas urgentes para estabilizar el país, entre ellas la llegada inmediata de cisternas de diésel y gasolina para poner fin a las filas y garantizar el suministro. Afirmó que quienes saboteen la logística nacional serán considerados traidores a la patria. Asimismo, impulsará la reducción de aranceles para bienes no producidos en Bolivia, modernización energética y digital, y la apertura a empresas de internet satelital para conectar a todo el territorio.
El presidente planteó un nuevo modelo económico denominado “capitalismo para todos”, orientado a la producción, el crédito accesible y la formalización barata. Recordó que el 85 por ciento de la economía es informal y que el país necesita oportunidades para las grandes mayorías y no solo para unos cuantos.
Paz anunció que el fortalecimiento de las regiones será un eje central de su gestión. El primer paso será profundizar autonomías y construir un mejor pacto fiscal.
Uno de los pilares del nuevo gobierno será la transformación del llamado “Estado tranca”.
El mandatario anunció que eliminará ministerios innecesarios, cerrará empresas controladas por partidos políticos, y que todo recurso recuperado se destinará a hospitales, escuelas y empleos dignos. Además, garantizó respeto a la propiedad privada y seguridad jurídica para la inversión.
En el ámbito social, Paz destacó la educación, la tecnología y las oportunidades para los jóvenes como motores del nuevo ciclo nacional. Aseguró que Bolivia tendrá un desarrollo alineado con la protección del medio ambiente mediante un “gobierno verde”.
Al concluir su discurso convocó a todas las fuerzas políticas y sociales a un «Acuerdo Nacional del Bicentenario», destinado a marcar las bases de los próximos cien años de la patria, con reformas judiciales, económicas, productivas, éticas, tecnológicas y ambientales. “La patria somos nosotros y nosotros transformamos al Estado para que sirva a la patria”, afirmó.





