Por: Gabriela Mamani
El último mensaje de Luis Arce y David Choquehuanca cerró una etapa política marcada por la crisis, la división y la búsqueda de estabilidad. Ambos hablaron de unidad y transformación, pero el país llega al final de su gestión con más preguntas que certezas.
Choquehuanca pidió erradicar la corrupción y dejar de “destruirnos entre bolivianos”, aunque su llamado contrasta con la fractura interna del MAS y el desgaste institucional. ¿Podrá el Estado Plurinacional reconstruirse sobre bases de confianza y diálogo?
Arce reivindicó la recuperación de la democracia y la estabilidad económica, pero las reservas en caída, el malestar social y la pérdida de credibilidad generan dudas. ¿Fue una gestión de reconstrucción o de oportunidades desperdiciadas?
El mensaje de cierre, más que una despedida, pareció un balance inconcluso. Bolivia entra en un nuevo escenario político donde lo esencial será responder una pregunta clave: ¿seguirá mirando hacia el pasado o apostará, finalmente, por un futuro distinto?





